Lecto-escritura: competencias, trastornos y neuropsicología

Las “competencias lingüísticas” para Petra Snag Legan, (2010) “pueden considerarse como las competencias de las competencias, pues ejerce un vehículo de en la adquisición de las demás competencias, pues sin ella no existe comunicación ni conocimiento”.

Las dificultades en estas competencias pueden afectar a muchos niños, generando problemas de aprendizaje en algunos de ellos, o siendo síntoma de cuadros clínicos más complejos.

Podríamos decir que en los Trastornos Generalizados del Desarrollo en general y en el Síndrome de Asperger en particular, parece existir una afectación a nivel pragmático, ya que , aunque el nivel de vocabulario y el tipo de expresiones de estos niños suele ser cuidado, específico y hasta pedante, tienen serios problemas para entender los dobles sentidos, las metáforas… tendiendo a comprender de manera literal muchas de las consignas, instrucciones, ejercicios o incluso conversaciones con otros. Lo que, evidentemente afecta tanto a su rendimiento escolar como a su ámbito social y familiar (García-Nonell, Rigau-Ratera, J. Artigas-Pallarés, 2006).

En el TDAH, existen evidencias en la afectación de las competencias narrativas (J. Vaquerizo, F. Estebez, A. García 2005) ya que las deficiencias en la función ejecutiva están relacionadas con esta tipo de dificultades (Thorell y Nyberg, 2008)

 

Sin embargo, quizás estas competencias estén más afectadas en los trastornos de aprendizaje y trastornos de la comunicación que el DSM IV denomina:

 Trastorno de la lectura

  1. A. El rendimiento en lectura, medido mediante pruebas de precisión o comprensión normalizadas y administradas individualmente, se sitúa sustancialmente por debajo de lo esperado dados la edad cronológica del sujeto, su coeficiente de inteligencia y la escolaridad propia de su edad.
  2. B. La alteración del Criterio A interfiere significativamente el rendimiento académico o las actividades de la vida cotidiana que exigen habilidades para la lectura.
  3. C. Si hay un déficit sensorial, las dificultades para la lectura exceden de las habitualmente asociadas a él.

Trastorno de la expresión escrita

  1. A. Las habilidades para escribir, evaluadas mediante pruebas normalizadas administradas individualmente (o evaluaciones funcionales de las habilidades para escribir), se sitúan sustancialmente por debajo de las esperadas dados la edad cronológica del sujeto, su coeficiente de inteligencia evaluada y la escolaridad propia de su edad.
  2. B. El trastorno del Criterio A interfiere significativamente el rendimiento académico o las actividades de la vida cotidiana que requieren la realización de textos escritos (p. ej., escribir frases gramaticalmente correctas y párrafos organizados).
  3. C. Si hay un déficit sensorial, las dificultades en la capacidad para escribir exceden de las asociadas habitualmente a él.

Trastorno del lenguaje expresivo

  1. A. Las puntuaciones obtenidas mediante evaluaciones del desarrollo del lenguaje expresivo, normalizadas y administradas individualmente, quedan sustancialmente por debajo de las obtenidas mediante evaluaciones normalizadas tanto de la capacidad intelectual no verbal como del desarrollo del lenguaje receptivo. El trastorno puede manifestarse clínicamente a través de unos síntomas que incluyen un vocabulario sumamente limitado, cometer errores en los tiempos verbales o experimentar dificultades en la memorización de palabras o en la producción de frases de longitud o complejidad propias del nivel evolutivo del sujeto.
  2. B. Las dificultades del lenguaje expresivo interfieren el rendimiento académico o laboral o la comunicación social.
  3. C. No se cumplen criterios de trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo ni de trastorno generalizado del desarrollo.
  4. D. Si hay retraso mental, déficit sensorial o motor del habla, o privación ambiental, las deficiencias del lenguaje deben exceder de las habitualmente asociadas a tales problemas

Mc Donald Crithchley fue el primero en utilizar, en 1964, el término “dislexia” y es todos estos diagnósticos, se trata de un trastorno del lenguaje que afecta principalmente la habilidad de leer y escribir (Vellutino F. 1998) siendo la causa más importante de fracaso escolar (J. Artigas Pallarés 2003), los criterios diagnósitocos según el DSM IV serían:

  1. El rendimiento delectura  del niño debe ser significativamente inferior al esperado a su edad, su inteligencia  general  y su nivel escolar. El mejor modo de evaluar este rendimiento es la aplicación de forma individual  de tests estandarizados de lectura y de precisión y comprensión de la lectura.
  2. El déficit tiene que ser precoz, en elsentido  de que debe de haber estado  presente desde el comienzo  de la educación y no haber sido adquirido con posterioridad.
  3. Deben de estar ausentes factores externos que pudieran justificar suficientemente las dificultades lectoras

 

Existen síntomas como la escritura en espejo, la dificultad para comprender lo que leen, palabras escritas juntas, errores ortográficos, -entre otros- que aparecen en este tipo de trastorno.

Dependiendo del tipo de afectación, existen autores que hablan de la teoría del dobre déficit: ya que la dislexia podría clasificarse como alteración de la ruta fonológica, de la ruta visual o de ambas (Badian 2005).

Para autores como Charles Nijiokiktjien (1993) es necesario que previamente a un trastorno disléxico exsita una alteración “de la transición del objeto observado, la memoria, el sentimiento, los pensamientos o la idea, a la palabra hablada, el cuento, y la expresión verbal en general, pero también al habla interna”.

A menudo también existen dificultades en memoria de trabajo y atención (Herrera-Pino et all… 2007).

 

 

Existe otro trastorno muy importante relacionado con este tipo de dificultades, el Trastorno específico del lenguaje (TEL) y estaría incluido en el DS; IV dentro de los trastornos de la comunicación, en los cuales habría que tener en cuenta ante qué tipo de trastorno podemos encontrarnos:

Y habría que tener en cuenta un esquema básico para empezar a plantearnos qué tenemos entre manos:

-El niño que habla mal

-El niño que tarda en hablar

-El niño que deja de hablar

Ya que dependiendo de esto podríamos encontrarnos ante trastornos funcionales, articulatorios, madurativos, emocionales, primarios o secundarios, degenerativos, neurológicos, psicológicos… aunque a menudo existe una gran comorbilidad entre todos ellos.

Con respecto al Trastorno Específico del Lenguaje, los criterios diagnósticos serían los siguientes:

Trastorno del lenguaje expresivo

  1. A. Las puntuaciones obtenidas mediante evaluaciones del desarrollo del lenguaje expresivo, normalizadas y administradas individualmente, quedan sustancialmente por debajo de las obtenidas mediante evaluaciones normalizadas tanto de la capacidad intelectual no verbal como del desarrollo del lenguaje receptivo. El trastorno puede manifestarse clínicamente a través de unos síntomas que incluyen un vocabulario sumamente limitado, cometer errores en los tiempos verbales o experimentar dificultades en la memorización de palabras o en la producción de frases de longitud o complejidad propias del nivel evolutivo del sujeto.
  2. B. Las dificultades del lenguaje expresivo interfieren el rendimiento académico o laboral o la comunicación social.
  3. C. No se cumplen criterios de trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo ni de trastorno generalizado del desarrollo.
  4. D. Si hay retraso mental, déficit sensorial o motor del habla, o privación ambiental, las deficiencias del lenguaje deben exceder de las habitualmente asociadas a tales problemas.

Trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo

  1. A. Las puntuaciones obtenidas mediante evaluaciones del desarrollo del lenguaje receptivo y expresivo, normalizadas y administradas individualmente, quedan sustancialmente por debajo de las obtenidas mediante evaluaciones normalizadas de la capacidad intelectual no verbal. Los síntomas incluyen los propios del trastorno del lenguaje expresivo, así como dificultades para comprender palabras, frases o tipos específicos de palabras, tales como términos espaciales.
  2. B. Las deficiencias del lenguaje receptivo y expresivo interfieren significativamente el rendimiento académico o laboral, o la comunicación social.
  3. C. No se cumplen los criterios de trastorno generalizado del desarrollo.
  4. D. Si hay retraso mental, déficit sensorial o motor del habla o privación ambiental, las deficiencias del lenguaje exceden de las habitualmente asociadas a estos problemas

 

También podemos observar como muchos niños sin ningún trastorno clínico concreto ni problemas específico de algún tipo, señalan sus dificultades en la comprensión, síntesis y redacción de textos, sobre todo cuando las competencias escolares aumentan.

Leer y escribir, no son procesos fáciles, a pesar de que aparezcan de forma casi automática en los escolares, casi como el resultados del enfoque que se da a la enseñanza de la lecto-escritura tanto en preescolar como en los primeros años de primaria, sin embargo implica la maduración de funciones neuropsicológicas complejas y el dominio de habilidades personales que deben estar maduras; la percepción, atención, codificación, memorización, recuperación, abstracción, control-inhibición, comprensión de procesos simbólicos…. Todas ellas requieren prerrequisitos, que a menudo pueden parecer muy básicos, pero sin los que la adquisición de procesos más complejos sería imposible. (Roselli,M. Matute, E. Ardilla, A. 2006)

Por otra parte, los sistemas de enseñanza de la lecto-escritura pueden ser obstáculo o impulso en la adquisición de la lectura, mientras hay niños que funcionan con un método, existen otros que necesitan otro.

Una evaluación neuropsicológica por dominios puede permitirnos tener información sobre qué áreas son los puntos débiles o fuertes de los niños, y no tan niños, lo que nos pude permitir elaborar un perfil de intervención lo más personalizado posible, donde podemos basar el tratamiento en la buena memoria visual de un niño, o en su buena capacidad perceptiva o en su adecuada fluidez verbal para ir trabajando el resto de aspectos más deficitarios. Los trastornos de tipo disléxico pueden beneficiarse de este tipo de evaluación y enfoque (C. López-Escribano 2007). Existe una relación entre la memoria fonológica y las habilidades fonológicas; el ejecutivo central y la semántica; y la memoria visual y la producción de discurso (Van Daal, Verhoeven , van Leeuwe y van Balkom, 2008).

 

Esta guía pretende ser una compendio de ejercicios utilizados en la práctica clínica por un lado, y en la enseñanza de la redacción de textos por otro, que permiten ser adaptados según la personalidad y habilidades de los niños.

Queremos destacar, que el trabajo conjunto con la familia y la escuela es fundamental para que este tipo de trastornos pueden trabajarse. Ya que a menudo la lógica “menos es más” es fundamental para conseguir efectos, es mejor trabajar textos cortos y sencillos de un modo amplio y complejo, a que lean muchas páginas y que no entiendan ninguna, además, la lógica de “a más leas, a más escribas mejor” terminará por conseguir que las letras, caballo de batalla para ellos, sean el enemigo que comiencen a tener una actitud hostil con todo lo relacionado con lo escolar.

Cayetana Correa Delgado

Psicóloga sanitaria, neuropsicóloga acreditada y psicoanalista.

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